Funcionarios de alto nivel en Washington y Tel Aviv manifestaron su asombro ante la velocidad y contundencia de la respuesta militar de la República Islámica de Irá, la cual tuvo como objetivo sedes diplomáticas y centros de inteligencia de Estados Unidos en la región del Golfo, según reveló el diario The Washington Post.
De acuerdo con el rotativo, la administración estadounidense y el gobierno israelí no estaban preparados para la escala de la contraofensiva iraní. Aunque ambas potencias habían desarrollado escenarios de ciberataques o lanzamientos limitados de misiles antes de iniciar sus propios bombardeos contra objetivos iraníes, la realidad del campo de batalla superó sus previsiones.
El informe destaca que uno de los impactos más significativos ocurrió en Arabia Saudita, donde fue alcanzado el «centro neurálgico» de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). El diario califica este hecho como una «victoria simbólica importante» para Teherán.
«Los gobiernos de EE.UU. y Arabia Saudí confirmaron que dos drones atacaron el complejo de la embajada estadounidense en Riad, peroevitaron revelar que el centro de inteligencia fue el punto impactado«, señala la publicación.
Por su parte, una alerta interna del Departamento de Estado, filtrada a la prensa, detalla que el ataque provocó el derrumbe parcial del techo de la embajada y daños estructurales severos, manteniendo al personal confinado debido a la contaminación por humo en las instalaciones.
La respuesta de Teherán trascendió las fronteras saudíes, alcanzando objetivos estratégicos en los Emiratos Árabes Unidos. Según reportes del Wall Street Journal, el consulado estadounidense en Dubái un enclave histórico para el espionaje y el monitoreo de asuntos iraníes por parte de diplomáticos de Washington fue impactado por drones que afectaron directamente el estacionamiento y diversas áreas operativas de la sede consular.
En un balance de los daños, se confirmaron dos ataques directos contra la embajada y los centros de inteligencia en Riad, los cuales provocaron el colapso de techos y daños materiales críticos en la infraestructura. Estas acciones evidencian la vulnerabilidad de las misiones diplomáticas estadounidenses en la región, las cuales permanecen bajo alerta máxima ante la contundencia de la contraofensiva de la República Islámica.

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