El Gobierno de Chile blindó este jueves la capital, Santiago, con vallas en el centro, cierre de estaciones de metro, desvío del tráfico y un enorme despliegue policial para evitar las protestas por la entrada en vigor de la histórica alza de los precios del combustible anunciada el pasado martes.
Aunque tanto el presidente de la República, José Antonio Kast, como el delegado presidencial de la capital defendieron el derecho a la manifestación pacífica, lo cierto es que el dispositivo impidió el acceso al centro de Santiago de Chile, donde solo un pequeño grupo de estudiantes pudo llegar a la sede del antiguo congreso, lugar donde estaba convocada la protesta.
No afectemos más a la patria de lo que ya está afectada, dijo Kast durante la presentación en el Palacio de La Moneda, igualmente blindado, del decreto aprobado por el Congreso para paliar la controvertida alza de los combustibles.

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