“¿Sabéis como a veces te despiertas por la mañana y la primera dama publica un comunicado pidiendo que te despidan? ¿Todos lo hemos vivido, verdad?“. Jimmy Kimmel no esperó ni un minuto de su programa de este lunes para ironizar con la nueva confrontación ante el presidente de EE UU por unas bromas hechas antes de que un hombre intentara atacar a Donald Trump el sábado en la cena de corresponsales. Una especie de déjà vu (como titulaba su monólogo, después de que el Gobierno decidiera cancelar el pasado septiembre la emisión de su programa de la noche a la mañana).
Esta vez las consecuencias no le han afectado todavía, y su programa sigue adelante sin cambios, pero el cómico ha tenido que volver a responder a un presidente que se la tiene jurada. Todo comenzó con una broma en su monólogo la pasada semana. En un momento de la actuación, Kimmel se convirtió en anfitrión de una falsa cena de corresponsales y bromeó diciendo que Melania Trump tenía “un brillo como de viuda expectante” (expectante significa a la espera de algo, atenta, pero en inglés tiene una doble implicación, tanto de esperar como de estar embarazada). Algo que, tras el atentado este lunes, la primera dama relacionó con el ataque del sábado.
Kimmel se ha defendido con ironía, pero también con la lógica de sus palabras sin sacarlas de contexto: “Era obviamente una broma sobre su diferencia de edad, y el rostro de alegría que se les ve cada vez que están juntos. Era una broma muy ligera sobre que él tiene casi 80 y ella es más joven que yo. No era, bajo ningún concepto, una incitación al asesinato, y lo saben. Durante muchos años he sido muy directo contra las armas”, explicaba el presentador de 58 años. “Y no hubo ninguna reacción hasta esta misma mañana, cuando abrí mi día con otra tormenta de vómito de Twitter en la que la primera dama pedía mi despido”, añadió.
“Gente como Kimmel no debería tener la oportunidad de entrar en nuestros hogares cada noche para difundir el odio. Kimmel, un cobarde, se esconde detrás de la ABC porque sabe que la cadena seguirá encubriéndolo para protegerlo. Ya basta”, decía en su mensaje Melania Trump, apelando a la cadena propiedad de Disney. “Es hora de que la ABC tome una postura. ¿Cuántas veces más permitirá la dirección de la ABC el comportamiento atroz de Kimmel a costa de nuestra comunidad?”. Unas horas más tarde, su marido, en su red social Truth, se unía a la petición de que Kimmel fuera “despedido inmediatamente”: “No tiene ni pizca de gracia, como demuestran sus pésimos índices de audiencia. Hizo una declaración en su programa que resulta realmente impactante. Mostró un vídeo falso de la primera dama, Melania, y de nuestro hijo, Barron, como si estuvieran realmente sentados en su estudio, escuchándole hablar, cuando no era así, ni lo sería jamás”. En sus imágenes, Kimmel hacía un montaje consigo mismo en el estrado y los invitados entre el público, pero se veía claramente que las imágenes no eran en directo ni en ese lugar.
“Entiendo que la primera dama tuviera una experiencia estresante este fin de semana, y probablemente todos los fines de semana sean estresantes en esa casa”, continuaba Kimmel. “Y, además, estoy de acuerdo en que hay cierta retórica violenta que tenemos que rechazar. Creo que la manera de comenzar es tener una conversación con su marido. Donald Trump puede decir lo que quiera, como puedes tú y puedo yo. Porque bajo la primera enmienda tenemos, como estadounidenses, el derecho a la libertad de expresión”, dijo en una noche en la que le canceló como invitado el mentalista Oz Pearlman, que estuvo el sábado en la cena de corresponsales.

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