Es verdad que la actualidad del país no da para reírse o soltar carcajadas a diestra y siniestra pero de ahí a pasar de ser chavista confeso a ser un odiador de oficio y dejarse ver las costuras emitiendo insultos y profiriendo adjetivos calificativos del gobierno revolucionario solo por perder algunos privilegios, resulta muy deleznable.
Ejemplos de precariedad ideológica abundan en estos 28 años de gobierno revolucionario. Desde Miquelena hasta el último, el presentador de marras llamado Mario Silva.
Y esto no obedece a alguna opinión, sino a hechos concretos en el andar político desde que fue candidato a la gobernación de Carabobo, pasando luego por el episodio donde puso en tela de juicio la actuación del alto mando político del Psuv hasta la actualidad donde insultó a un ministro y balbuceó epítetos deplorables contra el gobierno encargado de Delcy Rodríguez. ¿La razón? Se le quitó sus escoltas y finalizó su programa en VTV.
Pero el caso del presentador de marras no es el único. También apareció en el horizonte negro de la traición el mal llamado Michelo, a quien se le quitó su sueldo en moneda estadounidense, de la cual hasta maldice, para ponerse en el limbo, es decir, ni es pato, ni es escopeta, ni es nada, sino todo lo contrario. En todos los casos de traición al gobierno venezolano, radica una misma razón, el fin de los privilegios y el ponerse a trabajar como es debido.
Lo mismo pasó con Ismael García, con Rafael Ramírez, con María Luisa Ortega Díaz, Eladio Aponte, etc y etc.
Existen también otros que a través de redes sociales dicen "cómo debe encaminarse el gobierno de Delcy", despotricando con cizaña como si ellos tuvieran la varita mágica para arreglar lo que se desarregló el pasado 3 de enero. Son los mismos que dicen que zutano, mengano y perencejo deben tomar las armas e ir a atacar al enemigo, pero nunca dicen que ellos van a estar en la primera línea de combate. Muy cómodo es mandar al país a un genocidio mientras ellos están viendo la guerra desde la casa.
Desde el 3 de enero nada ha sido fácil para la presidenta encargada Delcy Rodríguez, negociar - dixit Francisco Ameliach - con los secuestradores de tu familia no lo querrá ni el más avezado conciliador. Y encima hay que soportar a los Silva y Michelo juntos. Toca esperar a que se abran nuevos caminos de esperanza tanto social como económico y de eso sabe bastante el pueblo venezolano y lógicamente la militancia revolucionaria que no cobra en moneda estadounidense ni tiene guardaespaldas para tirar al techo.

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