Los ministros bolivianos de Defensa, Marcelo Salinas, y de Educación, Beatriz García, renunciaron este martes por la noche en medio de las protestas y bloqueos de carreteras que paralizan gran parte de Bolivia desde hace más de un mes. Se trata de la tercera dimisión en el Gabinete de Rodrigo Paz en diez días, tras el paso al costado de quien fue hasta el 21 de mayo el ministro de Trabajo del Gobierno de Rodrigo Paz, Edgar Morales.
La salida de Salinas ocurre en un momento de máxima tensión, en el que crecen las voces que piden que el presidente ordene la intervención de las Fuerzas Armadas para garantizar la libre circulación. Este martes se registraron cerca de cien cortes de rutas en siete de los nueve departamentos del país. Las ciudades de La Paz y El Alto, las primeras en ser cercadas por los manifestantes, sufren problemas de desabastecimiento de alimentos, gasolina y medicinas.
Salinas intentó sin éxito desplegar efectivos policiales que custodiasen corredores humanitarios para el transporte de mercancías esenciales. Tras el fracaso de la operación, aumentó la presencia de manifestantes en los puntos de bloqueo.
Según medios locales, el nuevo ministro de Defensa será Ernesto Justiniano, una noticia aún sin confirmación oficial. Justiniano fue zar antidroga de Bolivia entre 2002 y 2003 y ahora se desempeñaba como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas y tuvo un rol destacado en la detención del narcotraficante Sebastián Marset.
Sin diálogo entre las partes enfrentadas
García, la ministra de Educación, ha sido una de las caras visibles de la negociación promovida por la Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo y activistas de derechos humanos. Esa mediación quedó en nada cuando los sectores que protestan se negaron a participar.
Los maestros fueron uno de los primeros colectivos en levantarse contra Paz para exigir mejoras salariales. Cuando el cerco de La Paz se endureció, las escuelas y universidades de la capital administrativa de Bolivia interrumpieron las clases presenciales y pasaron a dictarlas de forma virtual, una medida que ha aumentado el malestar de la población paceña.
La falta de respuestas ha radicalizado las demandas de quienes protestan con el paso de las semanas. Ya no quieren otra cosa que no sea la dimisión de Paz por considerar que ha incumplido sus promesas de campaña. Las protestas contra el presidente se han vuelto diarias y recorren el centro de la ciudad al grito de “Renuncia, Paz”.
Las dimisiones de ministros tiene lugar poco después de que el presidente anticipase cambios en su Gabinete para rodearse de un equipo “más ágil, más cercano y con mayor capacidad de escucha” frente a las demandas de los diferentes sectores. Ya son tres ministros los que se han adelantado al esperado anuncio presidencial.

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