Este sábado, a los 89 años, falleció Antonio Ubaldo Rattin, un ídolo de Boca y símbolo de la selección argentina en su etapa como futbolista. La noticia fue confirmada por autoridades del propio club xeneize a LA NACION.
Nacido el 16 de mayo de 1937 en la localidad de Tigre, Rattin fue un mediocampista central de gran altura, impronta y una fuerte personalidad que hizo toda su trayectoria en Boca, desde su debut en la Bombonera ante River en 1956 hasta su retiro en 1970. Y fue protagonista de un momento icónico como capitán de la selección en el Mundial 1966, cuando en un partido con Inglaterra fue expulsado verbalmente por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein cuando no existían las tarjetas y estrujó con una mano un banderín con la bandera británica antes de retirarse del campo. Se jugaba el primer tiempo del duelo que el local ganó por 1-0 y Antonio terminó viendo “por una ventanita del vestuario, con una impotencia total”, describía.
Por entonces, el Rata, como se lo conocía en el ambiente deportivo, aseguró que se sentó “durante unos cinco minutos” en la alfombra roja de la Reina en disconformidad con el fallo y que los hinchas ingleses pasaron de tirarle chocolates a arrojarle latas de cerveza, lo que recreó en una entrevista con LA NACION hace 10 años. Sobre eso no quedó registro fílmico o fotográfico de lo acontecido fuera de la cancha, pero aquella expulsión se convirtió en un antes y un después en ese aspecto reglamentario porque, a partir de ese suceso, se implementó el uso de las tarjetas amarillas y rojas desde México 1970. Allí nació, además, una rivalidad histórica con la selección inglesa.
Surgido de las divisiones inferiores de Boca, debutó en la Primera División en el triunfo por 2-1 sobre River en el que le tocó marcar a Ángel Labruna, otra gloria, pero del eterno rival, y su trabajo le significó la titularidad para el resto del certamen. Rattin defendió sólo esa camiseta a lo largo de 14 años en los que disputó 382 partidos oficiales, convirtió 28 goles y levantó seis copas (campeonatos de 1962, 1964 y 1965, la Copa Argentina de 1969 y fue parte del plantel en los torneos Nacionales de 1969 y 1970) y fue subcampeón de la Copa Libertadores de 1963.
Una de las situaciones más recordadas de su carrera se dio el 23 de julio de 1966 en el estadio de Wembley, durante el encuentro de cuartos de final entre la Argentina e Inglaterra. A los 35 minutos del primer tiempo, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó verbalmente a Rattin, en una época en la que todavía no existían las tarjetas amarilla y roja para determinar un castigo dentro del campo de juego.
Durante una entrevista publicada en LA NACION en el año 2016, al cumplirse 50 años del episodio, Antonio Ubaldo Rattin, habló sobre ello: “Yo veía que cobraba todo a favor de Inglaterra este señor alemán. Ante eso le muestro el brazalete de capitán y durante varios minutos le pido un intérprete para pedirle explicaciones sobre su conducta”.
Tras insistir, el juez dictaminó, sin que se dé la traducción en vivo, la expulsión del jugador argentino. Ante esta sanción, Rattin caminó hacia los límites de la cancha y se ubicó en la alfombra roja del palco real, un sector donde habitualmente se situaba la corona británica.
El futbolista se quedó sentado en ese lugar durante cinco minutos en señal de protesta antes de dirigirse hacia la zona de los vestuarios del estadio inglés. Durante su salida, los simpatizantes locales le tiraron chocolates al jugador, quien abrió algunos envoltorios antes de devolverlos.
Al llegar a la esquina del campo de juego, Rattin apretó con su mano uno de los banderines de corner que tenía la bandera británica, lo que causó que el público local también comenzara a lanzarle latas de cerveza cerradas.
El partido terminó con una victoria para el conjunto inglés por 1 a 0 con un gol anotado por el delantero Geoff Hurst a 10 minutos del fin del encuentro. El director técnico de Inglaterra, Alf Ramsey, calificaría al equipo argentino de actuar como “animales” al término del compromiso que determinó la eliminación de la selección conducida por Juan Carlos Toto Lorenzo.
El cruce fue tan polémico que terminó en la incorporación reglamentaria de las tarjetas en los torneos del fútbol internacional. La confusión sobre esta expulsión llevó al árbitro inglés Ken Aston a diseñar un sistema basado en los colores de un semáforo, tal como el que se usa hoy en día. La FIFA aprobó la iniciativa y se puso en vigencia a partir del Mundial de México 1970.
Rattin recordaría todo aquel suceso de esta manera ante un especial de la televisión española: “En el Mundial del 66 tenemos la desgracia de que por diferencia de gol nos toca enfrentarnos con Inglaterra. Citan a los delegados argentino y uruguayo al sorteo de los árbitros. Y da la casualidad de que le toca a un inglés dirigir Uruguay-Alemania y a un alemán dirigir Argentina-Inglaterra. Por razones económicas, en aquel momento era muy importante que el equipo local llegara a las instancias finales. Y se lo ayudaba en todo sentido para llegar a la final. Luego de mi expulsión, el partido queda suspendido entre 30 y 35 minutos, porque el árbitro me hablaba en alemán y yo le hablaba en castellano, no nos podíamos entender. Y luego de estar 10 o 15 minutos sentado en la alfombra, que me pareció el lugar más lindo para seguir presenciando el partido, voy hacia el vestuario -ya que no tiene túnel Wembley-, voy caminando, me tiran chocolate... Cuando paso cerca del banderín del córner, veo que flamea la bandera inglesa. La retuerzo y me empiezan a tirar con latas de cerveza”.
Hace unos años, entrevistado por el periodista Diego Borinsky para la revista El Gráfico, contó: “Inglaterra no podía perder ese partido de ninguna manera, el árbitro cobraba cualquier cosa. La gente se dio cuenta de la injusticia, porque el inglés es un tipo leal y al día siguiente no me quisieron cobrar el taxi ni tampoco en las tiendas Harrods. Entraba a un lugar público y firmaba autógrafos. Hace unos años viajé a Londres con mi señora, invitados a un programa cómico: hicieron una parodia de la expulsión, con un tipo disfrazado de reina y otro de príncipe. Me reí mucho”.


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